Engordemos en Guashinton, di sí (primera parte)

 

Agente encubierto de la DEA (Deme Engordantes Acá) número M4RR4N420, nombre código: El Pachón.

Es bien sabido por muchos que el vecino del norte es nuestro principal consumidor… de comida mexicana; por eso tienen más restaurantes mexicanos que de cualquier otra nacionalidad. Pero mi misión está enfocada en otra cosa: averiguar cómo le hacen para crear deliciosos sustitutos de animal muerto, pero sin que sean animal muerto. ¿Y de qué otra manera se pueden averiguar esas cosas si no es tragando? Me reportaron actividad sospechosa en Washington DC, donde hay un edificio en forma de panqué. A mí me gusta mucho el pan vegano, tenía que inspeccionar.

&Pizza

Nota para mí mismo: mandar sugerencia a la aerolínea para que en vez de regalar pretzels con queso, den unas habitas o garbanzos enchilados. Después de bajar del avión oliendo a sudor de cola internacional, se me antoja algo crujiente, pero fresco, pero caliente. Tengo órdenes de inspeccionar un negocio con actividad vegana extraña. A 20 minutos del aeropuerto se encuentra &Pizza, un lugar vegan friendly donde uno prepara su propia pizza en una línea de ensamble. Es como un Subway pero con mejor diseño de interiores, a los gringos les gusta tener locales bonitos. Se puede elegir entre tres variedades de harina para la base y dos salsas de tomate; dicen que una es picosa. Dicen. Hay hartos vegetales para agregarle y también bistec vegano (hecho de soya). El queso es mozzarella de Daya Cheese y uno añade tantos aderezos y complementos como se de la gana: albahaca, arúgula, aceitunas kalamata, vinagreta de higo, salsa de ajo y otros más ¡Ñam, ñam! Truena como chicharrón y sigue estando jugosita. Incluye un vaso de soda con refill, todo por 10 dolarucos. ¡Eh, eh, eh! ¡Alto ahí! El que convierte no se divierte.

huarapizza
¡Parece un huarache! Si no somos tan diferentes.

pizza

Busboys and Poets

No hay cliente más fiel que un vegano con hambre, y eso lo saben en este lugar en donde además de promover la cultura y el crecimiento de la panza, también nos recitan poesía al oído y deleitan la pupila con las pinturas que cuelgan de sus paredes. Sirven un vaso de agua simple que rellenan cada vez que se acaba, parece ser la costumbre en este país, así que no hay que pasarse la comida a brincos para ahorrar. Tienen muchas opciones libres de puerco y pus, pero como México sí está en crisis, decidimos pedir un solo platillo que luciera llenador. Échenle un ojo a este wrap de huevo, hecho con tofu sazonado, queso y tocino veganos (¿vegocino?) Viene acompañado de papas y pico de gallo. Se encuentra a 8 minutos del Capitolio en carro, o se pueden hacer 25 minutos de caminata panorámica ¡Pero hace mucho calor! Tanto que la gente corre en los parques sin camiseta. Nota para mí mismo: pasar más tiempo en el parque.

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No estoy gordo por gusto, me obligan. Por 11 de los de Washington se llevan esta delicia a la boca. ¡Convencería a cualquiera de dejar el huevo de gallina!
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Parecen impresiones, pero es óleo :-O
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Les hacen falta ponentes de la talla de Arjona.

Dama

Yo no sé nada de Etiopía, pero estoy dispuesto a aceptar cualquier alimento que se coma con la manos (y que no haya tenido ojos, claro). En este lugar, que queda de 20 a 30 minutos del Capitolio,  pedí un vegetarian platter, que es una charola como esta, llena de pura cosa buena: purés de lenteja y garbanzo, ensalada de lechuga con aceite de oliva y orégano, col rizada salteada con cebolla. Lo que ven al centro son puntas veganas. Nota para mí mismo: parece que el secreto para lograr que el seitán sepa mucho mejor que la vaca frita, es el tiempo de marinada y las especias. Traté de enmaletar al chef para importarlo a México porque nunca había probado algo tan delicioso, pero los de la Aduana me lo sacaron de la petaca. Si al final les queda espacio y dinero, pueden comprarse un postre, también tienen pasteles y galletas veganas. Nota para mí mismo: ¡Etiopía, Etiopía, ra, ra, rá!

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Así como la ven, rindió para cinco veganos de gaznate profundo. Por menos de 15 dólares no está nada mal.
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Injera, el pan esponjoso con el que uno se come este tipo de platillos ¿A poco creyeron que era con la pezuña pelona? Les aviso para que no pasen vergüenzas (se chupa los dedos de las manos).

Indian Foodtrucks

Quiero reportar a mis superiores que ando perdido en Washington (y eso que traigo un mapa que me regalaron en el Jardín Botánico de Estados Unidos). La gente es muy amable, ya me preguntaron cinco colegas policías que si necesito ayuda y trataron infructuosamente de explicarme cómo regresar. Esto fue completamente intencional, quería mezclarme con la población y sacarles información, nomás que no sé inglés, ahí estuvo el detalle. Localicé actividad sospechosa sobre las avenidas Madison Drive y Jefferson Drive, donde hay muchos museos gratuitos y bien bonitos, ¡y hartos food trucks!. No en todos hay opciones sin carne ni lácteos, pero aquellos que vendan comida árabe o india seguramente tendrán algo para una barriga vegana. Por tres dólares, me compré estas samosas afuera del Museo de los Nativos Americanos. Fue de las cosas más baratas y sabrosas que probé, además de que las áreas verdes circundantes están muy bien para echarse una pestañita y convivir con las ardillas.

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No se engañen, no son chiquitas, son del tamaño de mi puño y estaban muy sabrosas.

¿Y ustedes? ¿Qué lugares han visitado fuera de México? ¿Qué comieron por allá? ¡No se pierdan la segunda parte de nuestro reporte policial!

2 comentarios sobre “Engordemos en Guashinton, di sí (primera parte)

  • el 19 Septiembre, 2016 a las 4:20 pm
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    Espectante por la segunda parte!!!
    Salivo nada más de imaginarme 😛

  • el 20 Septiembre, 2016 a las 8:00 pm
    Permalink

    ¡Ex panzona! 😀

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