Granjita TyH, un lugar para los más vulnerables

 

Cuando llegamos a la estación de autobuses en Ixtlahuaca, en el Estado de México, notamos que había mucha gente vendiendo verdura fresca a buen precio. “Son los productores locales, están aquí desde temprano y sus legumbres están muy bonitas”, comentó Fernanda García, la coordinadora general de Granjita TyH, un proyecto dedicado a devolverle la dignidad a los animales y a las personas más vulnerables. Pibody, el director, nos esperaba en un pequeño auto rojo. Nos encantan los automóviles de los protectores, casi todos se delatan por la cantidad de pelo y paja que hay en ellos. Y porque a los dueños no podría importarles menos.

Como es temporada de lluvias el aire es un tanto frío, la maleza está crecida y es de un color verde intenso. Nos alegra haber visitado este lugar cuando se ve tan espectacular. Los habitantes están ubicados en diferentes grupos dependiendo de su especie y lo que hayan pasado antes de llegar ahí.

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Fer con la inseparable Nati y el resto de la pandilla.
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Son muy cariñosos y no huelen mal para nada.
¿No tienen problemas con los vecinos?

Pibody: No, tratamos de acercarnos a la comunidad, entendemos que nosotros somos los forasteros.Tenemos una presa, la compartimos con los demás y sus animales pueden pastar en nuestro terreno. Una vez uno de los chivos se comió los brotes de la milpa de al lado, tuvimos que volver a sembrar pero no sucedió nada grave.

Fer: También hacemos compras grandes a los proveedores locales, saben que pagamos lo justo. De hecho, gracias a las campañas de esterilización de cooperación voluntaria que realizamos y a que Pibody muchas veces funge como el veterinario local, hemos logrado buenos lazos con la gente.

¿Estudiaste veterinaria, Pibody?

Pibody: Ja já, no. Pero aquí no hay veterinarios que curen a los animales de compañía, solo están los que se ocupan de negocios ganaderos. No me animaría a hacer una esterilización, pero sí he tratado fracturas expuestas y hasta tripas de fuera, por lo menos en lo que los llevan a otro lugar donde puedan atenderlos mejor. Los pobladores nos retribuyen según sus posibilidades, a veces hasta con jitomates o tortillas.

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Se conocieron cuando el proyecto tenía otro nombre. Él tenía un estudio de audio, hoy Granjita Records,  que convirtió en refugio improvisado; ella cursaba dos carreras a la vez  y era, en sus propias palabras, una niña fresa de Polanco. Un día Fernanda rescató a un perro de talla grande pero sus padres no estaban felices con la idea de tenerlo en casa. Ella lo llevó al lugar de Pibody y quiso comprometerse tanto como fuera posible, así que iba todos los fines de semana para dejar lo de su manutención y convivir con él (¡aprendan, irresponsables!). El resto… es una historia de amor. Por los animales, por la tierra y por nuestros semejantes. “Decimos que él es el corazón y yo el cerebro”.

Vimos en uno de sus videos que este lugar abre sus puertas para personas en situaciones de vulnerabilidad.

Fer: Sí, en ese aspecto yo considero que los animales son maestros. Al ser humano, por naturaleza, le cuesta desapegarse. A las personas que tienen problemas de drogadicción, de abuso o de baja autoestima, les enseñan que su pasado no los define, que lo pueden dejar atrás. Es una gran terapia complementaria.

Pibody: Cuando comencé a trabajar en el rescate de animales, me di cuenta que incluso en ese ambiente hay discriminación. A los que tienen sarna, a los mutilados o con cáncer se les sacrifica. Aquí les dimos una oportunidad a todos. No sacrificamos a menos que sea imposible conservar la dignidad del animal. A la gente le sirve de ejemplo ver que ellos se recuperan de situaciones como esas.

Fer: La Granjita TyH ha tocado a muchas personas, es también una fuente de empleo.

Se refiere a Lorena, la encargada de la limpieza y bienestar felino, su sobrino Gustavo y dos personas más, quienes viven Ixtlahuaca y laboran en la granja. Junto con su madre, Gustavo sostiene a sus tres hermanos y pensaba dejar la preparatoria para poder hacerlo. Fer le ofreció trabajo a cambio de que no abandonara la escuela. Lorena es una mujer que aporta la mayor parte del gasto en su familia, tenía problemas encontrando un empleo que le permitiera cuidar a su nena de dos años, Sofía; pero en la granja tiene la oportunidad de estar con ella y Sofi convive felizmente con los gatos, perros, borregos y chivos que deambulan por ahí.

LoreySofi
¿Una foto? ¿Yo? Híjole, es que no me quiero hacer famosa. Lore es la onda.

Fer y Pibody compartieron sus alimentos con nosotros, tuvimos el privilegio de probar el arroz rojo de Lorena, que le queda riquísimo. Estaba esponjoso, tenía la cantidad exacta de jitomates y de cocción. Lo acompañamos con tortillas de avena y maíz que también preparó ella.

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Vimos que algunos de los animales tienen nombre de comida, como Nugget, Birria, Chuleta o Taquito ¿por qué?

Fer: Ja já, sí, lo hacemos así para que la gente asocie inmediatamente qué es lo que suele comer con lo que está tocando, acariciando y abrazando. Los niños preguntan mucho “¿Chuleta como la que prepara mi mamá?”. Les respondemos que sí, que es exactamente la misma.

¿Tienen muchos voluntarios? ¿Es muy difícil sostener la granja?

Pibody: Casi no hay gente que quiera ayudar, y a la pocos que están interesados no les gusta hacer muchas cosas. A nosotros nos serviría mucho la asistencia de personas que hagan de todo, desde  limpiar popó hasta rellenar costales de grano.

Fer: Los gastos de la granja ascienden a 20 mil o hasta 30 mil pesos mensuales y lo solventamos mayormente entre Pibody yo, pero es justo decir que tenemos muchos amigos que se han convertidos en nuestros aliados. Con todo y las adversidades este lugar es 80% autosustentable, hemos incluso cultivado nuestro propio alimento, aunque tenemos que dejar este terreno pronto así que no podremos volver a hacerlo en algún tiempo.

Exhortamos a nuestros colegas a que dejen amparados a sus animales, porque hemos visto casos terribles de protectores que fallecen y sus animalitos se quedan a la deriva”
Fernanda García

 

Cementerio
“Todos ellos se van de aquí teniendo un nombre y alguien que se preocupara por ellos”, nos dice Fer cuando nos enseña el cementerio de Granjita TyH. El pasto se ve más verde en esa área.
VID_Playground
El playground, donde cerditos y cabras hacen de las suyas.
¿Tienen programa de adopción para los habitantes?

Aunque estamos a más del tope de nuestra capacidad, esta siempre será la casa de todos nuestros animales. Por el momento hay 15 de ellos en adopción y pueden conocerlos en nuestros #viernesdeadoptables en Facebook , Instagram y Pinterest. Somos muy rigurosos con el proceso pues necesitamos conocer el espacio donde estarán y el estilo de vida de las personas que cuidarán de ellos. Eso hace que sea un poco lento pero no nos urge que se vayan, preferimos su seguridad. Los viejitos y enfermos son residentes permanentes. Es por eso que también hemos arreglado nuestro testamento de tal manera que ellos no queden desprotegidos si Pibody o yo llegásemos a faltar.

Ah, caray, no habíamos pensado en eso ¡es muy importante!

Fer: ¡Y necesario! Por eso exhortamos a nuestros colegas a que dejen amparados a sus animales, porque hemos visto casos terribles de protectores que fallecen y sus animalitos se quedan a la deriva. Hay asociaciones como Fortalece Legal A.C. que asesoran a las organizaciones civiles. Si nos escriben, también podemos contarles cómo hicimos nosotros para cubrir este aspecto. Una de las carreras que estudié es Derecho (la otra es Relaciones Públicas Internacionales), mis padres no me creen, pero le estoy dando un buen uso a esos años de escuela.

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Los habitantes de este lugar te hacen sentir bienvenido y apreciado. Llenarse de lodo y olor a chivo es algo que da alegría y humildad a la vez, porque aunque a veces estemos solos como perros, siempre podemos juntarnos con otro perro; y una vaca ¡y un burro! ¡y tres caballos! Ellos siempre, siempre nos recibirán con un buen lengüetazo, sin importar quiénes somos, qué hicimos o cuánto dinero hay en nuestros bolsillos. No dejen de ver nuestra pequeña cápsula sobre Granjita TyH y tampoco olviden visitar su sitio para conocer más sobre su historia, labor y a la gente que los acompaña.

¡Gracias por abrirnos sus puertas!

 

¿Y ustedes? ¿Conocen a otras personas increíbles que den todo por los animales? Cuéntenos sobre ellos y, por favor, no los abrumen con más responsabilidades, mejor apóyenlos y sigan su ejemplo.

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